Se revisan todas las respuestas, no una muestra.
Escribís qué es una buena y una mala respuesta para tu negocio. El agente de IA lee lo que contestó cada vendedor, marca lo que se sale de esos criterios y el encargado lo revisa por persona y por tipo de falta.
Tres niveles de gravedad · Cada marca con la frase textual y el chat · Apagado hasta que lo prendas
El error caro se ve cuando el cliente ya se fue.
Un precio mal dicho, una promesa que no se puede cumplir, una pregunta que quedó sin responder. Aparecen cuando el cliente se queja, o cuando deja de escribir.
La vara la escribís vos.
El agente no trae una idea propia de lo que está bien. Compara contra dos listas que define tu empresa desde la configuración del CRM, y que se cambian cuando cambia el negocio.
El modelo clasifica. El sistema verifica.
La marca no se registra porque la IA lo diga. Pasa por los controles del sistema antes de quedar pegada a una persona.
Quién falla, en qué falla y qué dijo.
La sección "Calidad de respuestas" del tablero del CRM responde esas tres preguntas en ese orden, para el período que elijas.
La última palabra la tiene una persona.
Desde la fila del vendedor se entra a sus marcas. Cada una muestra el mensaje real con la frase citada resaltada, y el chat donde pasó está a un click.
Lo que se verifica en la primera demo.
El módulo que sigue.
Traé tres respuestas que no te gustaron.
Las convertimos en criterios en vivo y vemos qué marca el agente sobre conversaciones reales de tu equipo.