El cliente pregunta en el local, sin esperar a nadie.

Una pantalla en el salón, el mostrador o la góndola donde el cliente consulta por texto o por voz y recibe productos con foto, precio y etiquetas dietarias. Sin app y sin hacer cola.

Se arma sobre el catálogo de tu local, y la interfaz toma su logo, sus colores y su tipografía.

Las preguntas llegan todas juntas, y siempre en hora pico.

Ninguna de estas consultas es difícil. El problema es cuándo llegan: justo en el momento en que no hay nadie libre para contestarlas.

El cliente escribe como habla y recibe productos, no un buscador.

No hay categorías que recorrer ni comandos que aprender. Escribe "algo sin gluten para dos" en español y la respuesta llega con foto, precio, etiqueta dietaria y cuánto tarda.

El cliente habla y ve la respuesta al mismo tiempo.

Reconocimiento de voz en español, sin comandos ni palabras raras. Mientras el agente contesta en audio, las tarjetas de producto aparecen en pantalla: no hay que quedarse escuchando una lista.

Lo que hace y lo que no hace.

El agente del local resuelve todo lo que pasa antes de que el cliente decida. Lo que viene después sigue donde está hoy, y preferimos escribirlo acá.

La pantalla ya está ahí. El cliente solo la toca.

Sin app, sin descarga y sin registro. El agente se instala en el soporte que le sirva al local y toma su identidad.

De la carta a la pantalla.

Es un proyecto corto y tiene un orden. Lo que no esté cargado, el agente no lo ofrece: por eso el catálogo va primero.

Lo que siempre nos preguntan.

¿Toma el pedido o cobra?

No. El agente del local recomienda, muestra e informa: el pedido y el pago siguen en manos del equipo. Tomar pedidos y procesar pagos quedan fuera del alcance de la pantalla del salón.

¿Se conecta a mi sistema de gestión?

El agente del local trabaja sobre su propio catálogo, que se carga al principio y se mantiene después, así que no necesita tocar tu sistema de gestión para funcionar. Victoria sí se integra a ERP y sistemas de gestión en sus otras soluciones.

¿Cómo sabe qué se terminó?

Porque el local marca los faltantes del día sobre el catálogo. El agente deja de recomendarlos y lo avisa en pantalla, en el mismo panel donde muestra los sugeridos.

¿Puede recomendar algo que no tenemos?

No. Lo que no está en el catálogo, para el agente no existe: si el cliente pide algo que el local no vende, lo dice y ofrece lo más parecido que sí esté cargado. Las etiquetas dietarias y los precios salen de la ficha del producto, no del modelo.

¿El cliente tiene que instalar algo?

No. Es una pantalla del local —tótem, tablet o góndola—: se toca y arranca. Sin app, sin descarga, sin registro y sin dejar datos.

¿En qué idioma responde?

En español, escrito o hablado, sin comandos ni palabras clave. La pantalla puede ofrecer más de un idioma; cuáles entran se define al armar el proyecto, junto con el tono.

Lo mismo, en los otros canales.

Traé tu carta y lo armamos sobre eso.

Con tu catálogo, tus fotos y tus precios preparamos la propuesta: qué pantallas, en qué puntos del local y con qué alcance.